.
.



.jpg)









Como todos nosotros sabemos, Roberto tiene un blog que se llama Nada que decirte. Allí nos escribe unos guiones que nos tienen a todos arrobados. Con su aparente facilidad para escribir inventa unas metáforas y unos diálogos geniales.




Como casi todos, yo también he tenido mis terrores infantiles. Recuerdo cómo me tapaba la cabeza con la sábana tratando de alejar las imágenes de alguna película de miedo o de algún relato oído a mis mayores.
Hace tres años abrió un blog que tituló “Generación Y”. En él cuenta el día a día en Cuba y nos pone al corriente de la falta de libertad y de la intransigencia imperantes en una Cuba donde se continúa atacando física y legalmente a alguien por su filiación política o su tendencia ideológica.
“La bloguera cubana”, así se le conoce, agavilló sus textos en un libro, “Cuba libre”, que es una recopilación de los últimos tres años de sus actividades blogueras.











LA MÚSICA además de proporcionarnos el placer de escucharla nos hace otro regalo: hablar de ella. Recuerdo una velada musical en mi casa, en La Alberca. Allí estábamos el grupo de amigos de "Doble A" -nuestra cueva discográfica-: Eduardo Melendreras, Ángel Paniagua, Antonio L.Alascio, Bernardo y Rafa Pérez. Al hablar de tenores recordamos al crítico Harold C. Schomberg que decía que los tenores siempre han sido considerados como gente excéntrica y consentida -cabeza de tenor-. Citaba a Luigi Ravelli, gran tenor de 1881, que fue contratado para el estreno de una nueva ópera. Al enterarse de que en ella el tenor moría asesinado por el barítono se negó a actuar. Finalmente accedió a cantar, pero sólo con la condición de que recibiría un funeral con gran pompa en el escenario.






