miércoles, 31 de octubre de 2012

LÁPICES



Era un chiquillo y ya coleccionaba soldados, chapas, canicas y tebeos. Soy un perfecto coleccionista con todos los defectos de todos los coleccionistas.   

En no pocas ocasiones he presumido –éste es el principal defecto de todo coleccionista- de mis colecciones de discos, películas o de libros. Casi todos ustedes saben que en mi casa amaso 28 versiones de Don Giovanni, 32 de La Bohème, 22 de Tristan e Isolda y así hasta varios miles de discos junto a  miles de libros y miles de películas.

Lo que nunca les he confesado es que otra de mis exageradas aficiones consiste en coleccionar lápices. Lápices normales y corrientes, de esos que te venden por un euro en las tiendas de los museos o junto al Acueducto de Segovia. Mis amigos, cuando salen de gira regresan acompañados de algún que otro lapicero para mi colección. Florencia, Berlín, Viena, Lisboa…de todas tengo un pedazo de madera y grafito en mi escritorio.




Dice mi amigo Mariano Feced que tengo boca de fraile. Les puedo asegurar que me calumnia. No es mi intención que esta entrada sirva para pedirles que se sumen a esta lista de donantes y me obsequien por correo  (Manrique Cos Tejada. Plano de San Francisco,14,3º.  30004 Murcia) con  un lápiz de su ciudad o de algún lejano lugar al que tengan planeado escaparse. Hasta ahí podíamos llegar.

Y ya saben, dicen que lo que más le gusta a un tonto es un lápiz. Yo creo que sí.










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sábado, 29 de septiembre de 2012

HERMANOS

Escribe el gran Sebastián Damunt en su blog Amigos de La Tana, que el sábado mis hermanos estaban "arropándome" en el paseo de Cabo de Palos.






No sabe el amigo Sebastián hasta qué punto acertó con la palabrica. Ese día necesitaba de una forma especial que mis hermanos me "arroparan". Y allí estuvieron conmigo mis cuatro hermanos. No me fallaron, como siempre.



miércoles, 19 de septiembre de 2012

WHEN I’M SIXTY-FOUR


Nunca he tenido talento para los idiomas.
Desde que era un chaval chapurreaba las canciones de los Beatles, Elvis, Dean Martin, Bobby Darin o Paul Anka sin tener ni puñetera idea de lo que estaba diciendo. 

Me entero ahora -gracias a mi hermano Juan, que sí conoce el idioma de Bobby Charlton- que esa canción compuesta por Paul McArny con tan solo 16 años y que yo he cantado infinidad de veces, When I’m Sixty-four, traducida al castellano sería Cuando tenga 64 años, y no es otra cosa que la pregunta que un joven enamorado hace a su chica. Quiere saber si cuando él cumpla 64 años y ya no tenga pelo, ella le seguirá queriendo. Quiere saber si desea envejecer a su lado.

Ya sabéis mi afición por las digresiones. Eso de ir al grano no es lo mío, me gusta llegar a los sitios dando un paseo, dando un rodeo. Todo esto lo cuento porque el próximo sábado cumplo precisamente esa edad que le preocupaba a Paul. El 22 de septiembre cumplo años y ya habré alcanzado la respetable cifra de 64 primaveras.

Mi cuerpo, es cierto, cada vez se va poniendo más en ridículo, pero mi chica sigue a mi lado necesitándome para cosas tan importantes como conducir el coche, sacar la basura y preparar aperitivos. Tampoco me han abandonado mis buenos amigos…ni mi pelo, al que el tiempo airado ha cubierto con una copiosa nevada.
 

Barra libre.


domingo, 10 de junio de 2012

VACACIONES...¡¡¡ YA !!!



Estas impresionantes cigalas me las regaló mi amigo Ramón el pescador. Con ellas empiezo mis vacaciones -marineras-. Con ellas y con Sawa, Foxá, Auster y Vila-Matas, de momento.

- A más ver.




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lunes, 28 de mayo de 2012

EN PAPEL


El licenciado Libruno
dicen que por varios modos
hizo un libro para todos,
no siendo para ninguno.
               QUEVEDO 
 

Bueno pues sí, quién me lo iba a decir: uno de mis relatos acaba de publicarse en un libro de papel. En un libro de los de siempre. Con su portada, contraportada, solapas, portadilla y con su prólogo y todo. Miro el libro y leo en su portada: Varios autores. Y yo soy uno de ellos. 



Ahí, en las páginas de ese libro -que no dejo de mirar-  está mi relato Chocolate. Ese pedazo de gloria que me ha convertido en autor publicado. Mi naciente reputación literaria ha sido celebrada con entusiasmo por mis amigos de tertulia y ya me interrogan acerca de mi próximo libro. También se ha alegrado enormemente Pilar, que me pregunta una y otra vez cuánto dinero vamos a ganar con todo este asunto.

No termino de decidir dónde lo colocaré en mi biblioteca. Entre qué dos autores. ¿Acaso debo de separar a Pedro García Montalvo de Miguel Espinosa y colocar mi libro entre ellos como me pide el cuerpo? Tampoco serían malos vecinos Borges y Bioy Casares. Por otro lado, al ser un relato corto no desentonaría verlo entre Monterroso  y Cortázar. Claro que ya puestos a elegir por qué no junto a Virgilio o junto a Dante. Y así me paso las noches sin conseguir pegar ojo y levantándome al día siguiente con el libro entre las manos y con más dudas que al acostarme.

¿Saben lo que les digo?, -y ahora me pongo serio- que escribir bien un poema, una novela o un pequeño relato, solo está al alcance de unos pocos elegidos. Los que no hemos nacido escritores, los que llegamos a este mundo sin ese don, por más letras que pongamos en fila y por más visitas que nos haga el coro de Apolo jamás seremos dignos de llamarnos escritores. 





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martes, 22 de mayo de 2012

PASEANDO CON FERNÁNDEZ


                                                         A Mariano Sanz                                                            
 Mariano Sanz, conspicuo miembro de la tertulia del Belluga y miembro, también destacado,  del club Thornton, me ha presentado por fin a su amigo Fernández y me ha dado la impresión que mientras me estrechaba la mano me ha etiquetado a simple vista como un churubito algo pedante. 

Siguiendo los consejos de Mariano lo invité a pasear. Al parecer es paseando como mejor reflexiona el bueno de Fernández. Tenía yo interés en conocer la opinión de este sabio autodidacta sobre el cacareado asunto de los recortes en la enseñanza pública y vean lo que me dijo:

-No sé, amigo Fernández, a qué tanto alboroto entre profesores por las medidas de austeridad adoptadas por nuestras autoridades gubernamentales. Por otro lado, tan necesarias.
-Todo lo que sea pringar más y cobrar menos siempre causará alboroto, amigo Thonto.
-Pero Fernández, qué más dará que en una clase haya 15, 30 o 40 alumnos. Mi abuelo era maestro y en su precaria escuela se amontonaban 60 pipiolos y no pasaba nada.  
-Claro, y mi abuela hacía tortillas de patata sin huevos y sin patatas. Eran otros tiempos, hombre de Dios. 
-De verdad cree usted, amigo Fernández, que a un buen alumno le afecta para su aprendizaje que en su aula haya más o menos compañeros.
-Vamos a ver, señor Thonto, por supuesto que a esos gorriones de la primera fila no les afecta tener detrás de ellos 30, 40 o 50 zanguangos. Pero esos otros chiquillos más torpes y en cuyas casas no tienen una mala enciclopedia ni una madre ingeniera que les resuelva sus dudas. Esos que necesitan una atención especial, esos, están mejor en clases más despobladas.
-Visto así… 
-Pues cómo quiere usted verlo, amigo Thonto.
-Thornton, me llamo Thornton.
-Pues eso.

Este Fernández, del que ya sospechaba yo que era un sujeto con mucho fundamento y mucha retranca, me recuerda aquel gobernador de Barataria con su lenguaje popular pero sin decir tonterías. Y, efectivamente,  no le he causado muy buena impresión. 
                                                                       
Al acabar el paseo nos reunimos con nuestro común amigo Mariano que platicaba con un tal Juan de la Cirila. Nos despedimos y cuando ya se alejaban los tres acerté a oír a Fernández que decía: Mariano, este amigo tuyo habrá leído mucho pero no se entera de na.

Mariano asintió con la cabeza y se alejó sonriendo.





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domingo, 13 de mayo de 2012

EL OCIO MÁS ALTO


Gozo allí del ocio más alto
PLINIO


En nuestros perfiles blogueros nos preguntan, entre otras cosas, por nuestras aficiones. En el mío se puede leer que una de mis aficiones preferidas es contemplar mi jardín.  

Realizo desde siempre todo tipo de trabajos en él: fumigo, abono, podo, planto, riego…les aseguro que soy tan feliz cuidándolo como lo es un chiquillo el día de reyes. Pero nada es comparable a la pura contemplación de sus árboles y sus flores. Ya sé que suena algo pomposo pero es la realidad. Me paso horas y horas practicando la contemplación como Santa Teresa o San Juan de la Cruz.

Sin necesidad de invocar al exhibicionista Príapo, el jardín del Thornton Club luce por estas fechas como una muchacha en flor. Las silenes son las más madrugadoras, florecen en la anteprimavera  y nos anuncian que la primavera está ya encima. 




A continuación el festín, el desfile de colores: el lila de las glicinias, el rojo el amarillo y el blanco de las margaritas. El azul del plumbago. El naranja de la clivia. Los mil colores de las lantanas, hibiscus, petunias, caléndulas… y el rojo sangre del rosal murciano.



Y por fin florecen las reinas de mi jardín, las buganvillas. Oí decir al maestro Torrente Ballester que su gran frustración era no haber conseguido jamás cultivar una buganvilla.  Escribir, escribiría mejor que yo pero en asuntos jardineros yo soy el maestro. En mi jardín medran unas cuantas buganvillas con flores –brácteas- de todos los colores. No me importa que manchen el suelo ni que me arañen las manos cada vez que las trasteo. Me gustan y allá donde puedo planto una.




Sentarme en uno de los rincones del jardín -rincones felices- con un cubata de Martin Miller`s en la mano  y mirar y remirar las plantas hasta hartarme es uno de esos placeres que no quisiera perder nunca jamás. Ni el de la contemplación… ni el de la ginebra.







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jueves, 3 de mayo de 2012

DOBLE A

¡Ay, quién me devolverá los bellos días
de aquellos tiempos felices!
SCHUBERT  D. 226 (GOETHE)


                                                                       A Antonio López Alascio

Doble A es el nombre de una tienda de discos situada en el centro de Murcia especializada en música clásica y jazz. Es uno de esos locales entrañables que han de competir con los grandes almacenes y lo hacen de la única manera posible, con el talento de su dueño.



Recuerdo una mañana en El Corte Inglés a una pareja tratando de localizar un disco. Se les acercó la dependienta y les preguntó qué buscaban. Dijeron que Des Knaben Wunderhorn  y la respuesta de la joven fue inmediata: busquen en la “de”. Para ella eso tan raro que le habían pedido ni era un ciclo de lieder, ni Mahler tenía nada que ver con semejante título. Esas cosas no te podían ocurrir en Doble A. Antonio, su propietario, es una enciclopedia musical con un gusto exquisito para todo lo relacionado con el arte.

La mala noticia es que Antonio ha decidido cerrar ya para siempre nuestro santuario discográfico. Un santuario que más que una tienda era una rebotica donde unos cuantos amigos nos reuníamos a charlar de música, a discutir de fútbol y sobre todo a pasar unos ratos deliciosos con el fino humor de Antonio. Allí disfrutaba de la compañía de mi hermano Miguel, Bernardo, Ángel Paniagua, Manolo Díaz, Rafa P. Mengual, José María L. Alascio, los hermanos Carlos y José Mariano G. Vidal, Juan Soro, Pepe el fotógrafo, Jorge Novella, Eduardo Melendreras, Fernando P.Cárceles …   

Cuando desaparecen esos lugares que formaron parte de nuestra historia más feliz sentimos que nos alteran nuestra geografía sentimental. Son cines, bares o tiendas donde hemos vivido momentos que han quedado para siempre en nuestra memoria porque en ellos hemos sido completamente felices.  El cierre del cine Coy o el del Cinema Iniesta. La desaparición del café Santos o de la Pista Municipal de baloncesto fueron golpes de los que aún no me he repuesto. Me temo que de este cierre no me recuperaré por muchos años que viva.  Allí compré mi primer CD: el Requiem de Mozart de Bernstein. 



Mi amigo Mariano ha salvado del naufragio el rótulo que presidía la fachada de la tienda y lo ha colgado en mi casa de La Alberca. Allí, debajo del cartel,  pienso reunir a esos amigos melófagos como si de una Schubertiada se tratase. Recordaremos los buenos ratos pasados en ese santuario y de paso le hincaremos el diente a una opípara comida que serviré como merecido homenaje a nuestro amigo Antonio.







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viernes, 27 de abril de 2012

PERDICIÓN


Una de las películas a las que sigo siendo fiel después de tantos años es Double Indemnity,  traducida al castellano como Perdición. El director es Billy Wilder, el chico es Fred Mac Murray, la chica es Barbara Stanwyck y el tercero en discordia es Edward G. Robinson, que está sublime. La historia fue escrita por James M. Cain, el autor de El cartero siempre llama dos veces y el guión lo escribieron Billy Wilder y Raymond Chandler.

Esta película me atrapó por ser puro cine negro, por su fotografía expresionista, por su ritmo trepidante y por contar con unos actores predestinados a rodar esta película. Pero, sobre todo, lo que me deslumbra de ella son los diálogos. Diálogos rápidos, agudos, irónicos, como en las novelas de Chandler.

Mi secuencia favorita es la declaración de amistad más auténtica que haya oído jamás. El diálogo no tiene desperdicio, no le sobra ni una coma.   










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jueves, 19 de abril de 2012

MIS SECUENCIAS FAVORITAS



Hace ya muchos, muchos años, en el cine Coy, vi la película Escándalo basada en el famoso caso Profumo. John Profumo, ministro de defensa británico, tuvo en los años sesenta una relación sentimental con Christine Keeler, una bailarina de no muy buena reputación, de esas chicas que Baroja llamaba las horizontales.






Tuvo la mala suerte este ministro de defensa de compartir amante con el agregado naval ruso en Londres, con lo que su historia de sexo terminó por ser una historia de espías que liquidó su carrera política. Dimitió el ministro, aguantó el chaparrón de su señora esposa y su relación con Christine sirvió de guión para una buena película.




Desde aquella tarde en el cine Coy no he vuelto a verla pero hay una secuencia que quedó cosida a mi cerebro y ya no la he olvidado: Christine y una compañera de piso se acicalan para salir de copas. Primerísimos planos de las horizontales al ritmo de aquel Apache de los Shadows forman una secuencia que entonces me pareció altamente erótica y vista ahora, con el paso de los años, aún la encuentro más alta. 

 

domingo, 15 de abril de 2012

LA TERTULIA DEL BELLUGA

El paraíso no tiene puertas,
es una plaza.

JOSÉ LUIS MARTÍNEZ VALERO
                                                                            

Les aseguro que esto de presidir algo, lo que sea,  no es lo mío. En mi larga carrera de docente a lo máximo que he llegado ha sido a desempeñar el cargo de tutor. Ni Director, ni Jefe de Estudios, ni siquiera Jefe de Departamento: tutor. A la vejez viruelas. Ahora, además de presidir el prestigioso  Thornton Club soy el fundador y decano de la no menos prestigiosa Tertulia del Belluga. Se me amontona el trabajo y presento una acumulación excesiva de bronce en sangre.

Esta tertulia nació hace un par de años cuando abandoné para siempre mi centro de cansancio y pasé a mejor vida. Elegimos como centro de operaciones el Café de Roma en la Plaza del Cardenal Belluga. Desde entonces le guardamos fidelidad a esta plaza que, para quienes no la conozcan, les diré que es la plaza más bella de la ciudad. 

Nuestra tertulia nada tiene que ver con aquella Academia del Buen Gusto ni con la tertulia de La Fontana de Oro, ni siquiera con la del Café Gijón. En Belluga nos reunimos -los lunes y miércoles- unos cuantos amigos a tomar café y a charlar de cuestiones graves y sesudas. Intercambiamos informaciones vitales sobre el curso de la liga, discutimos si los árbitros ayudan más al Barça que al Madrid. Trapicheamos con películas y libros. Comentamos sobre las últimas entradas de los blogs amigos. Preparamos la siguiente fechoría gastronómica. Despotricamos de los políticos y alguna que otra vez –por la proximidad del café con el ayuntamiento- hasta los abucheamos en vivo y en directo...y, por supuesto, no perdonamos a ninguna mujer guapa que cruce la plaza.

Sabemos de famosas tertulias donde se exigía llegar ya “tosido y llorado”.  En la nuestra se puede toser, llorar y hasta hacer pucheros. Mi última propuesta ha sido fijar un día del año –el día de todos los santos- donde aportemos sendas analíticas y comparemos nuestros índices de colesterol, azúcar o el temido PSA y abrir un debate sobre las pastillas que tomamos a diario. La risa a nuestra edad está muy prestigiada y les aseguro que en nuestra tertulia los molares toman el sol generosamente.

A veces te encuentras con algún conocido que anda solitario y un tanto taciturno y al verlo así recuerdas lo que se decía de aquellos autores de principios del XX que se mostraban contrarios a las tertulias y se les tenía por raros: le falta café.



martes, 3 de abril de 2012

MIS SECUENCIAS FAVORITAS



Como le he cogido el tranquillo a esto de realizar películas creo ser el mismísimo Bergman y cada vez la Thornton- Club-Mayer produce más y más cine.

Últimamente me ha dado por seleccionar mis secuencias favoritas y he observado que en nada tiene que ver mi criterio con el que seguiría un entendido en la materia: director,  guionista, crítico y menos aún un cinéfago como nuestro profesor de La escuela de los domingos. Mis preferencias son muy de andar por casa.

Mis secuencias favoritas tienen casi todas un denominador común: la música. Las imágenes con música son mi debilidad. En casa, llegado uno de esos momentos y sea la hora que sea pongo el volumen al máximo sin miramiento alguno hacia mis  vecinos. No lo puedo evitar. 


Hoy les traigo una secuencia que nos muestra un amor de verano. Uno de esos amores que no llega a ninguna parte pero que nos acompaña ya de por vida. 



El vestidito de la chica, su diadema, las sillas de hierro y la mesa de mármol, la mirada de la chica y su boca entreabierta dispuesta a recibir su primer beso, los pantalones acampanados y las tracas del chiquito, el chalet tan mediterráneo... 



Todo esto hace que la secuencia me atrape y la tenga entre mis favoritas. Bueno, todo esto y ese pick-up donde gira un disco de los de entonces con la voz de Herve Villard cantando Caprí cèst fini.




... Ese tirante que no enseña nada, esos besos dulces y suaves, casi leves roces, esa música y esa edad, ¡ah, esa edad!, nos llevaba, en las alas de una ternura especial, a los brazos de un erotismo que sabemos disfrutarlo todavía porque lo vivimos con una intensidad irrepetible.

                                                        (Antonio Campillo)

 

...Músicas e imágenes unidos en determinado momentos de nuestra vida , los convierten en” vivencias” privilegiadas que no nos abandonan.

                                                              (Nicolás)

 

                       ...Tan dulce como evocadora de aquellos veranos en el Mar Menor en la orilla nocturna de la playa, con músicas parecidas, de aquellos cines de verano, vestidos de tirantes y el chico que gustaba a todas tocando la guitarra de letras amatorias...

                                                                   (Cabopá)

 

 

 

 

 

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lunes, 26 de marzo de 2012

BROMAS


Por cada diez bromas se tienen cien enemigos 

STERNE                                                                                                                     
                                                                                  
           
                                                                                  A dos amigos muy graciosos

Una noche ya algo lejana entrevistaban en televisión al entonces  presidente de gobierno Felipe González.  A la pregunta de qué libro estaba leyendo contestó que Memorias de Adriano y citó un párrafo que aún recuerdo: Razón tenía aquella querellante a quien me negué cierto día a escuchar hasta el fin, cuando me gritó que si no tenía tiempo para escucharla tampoco lo tenía para reinar. La cita me agradó y al día siguiente tras visitar a mi amigo Alfonso -mi librero- compartía ya lectura nada más y nada menos que con el mismísimo presidente.



No es preciso que a estas alturas les diga que Memorias de Adriano es uno de esos libros de obligada lectura con el añadido de contar con un traductor como Julio Cortázar.  Lo  releo una y otra vez y mi cabo de lápiz lo pintarrajea sin cansarse.  Hace unos días en uno de esos repasos encontré una frase que se me había escapado en lecturas anteriores: …el conversador frívolo, capaz de perder a un buen amigo por una frase ingeniosa. 

Esta cita de Marguerite Yourcenar me trajo a la memoria el recuerdo de dos amigos muy guasones. Dos frívolos a los que les gusta soltar una gracieta y mirar con el rabillo del ojo para comprobar si su humor inteligente ha sido captado por la concurrencia. Dos graciosos que por desplegar sus coloridas y vistosas plumas son capaces de molestar a su víctima incluso a riesgo de deteriorar una buena amistad.


La cita escrita al inicio, Por cada diez bromas se tienen cien enemigos,  es un buen aviso a navegantes, a los que quieren bromear siempre a costa de los demás y se toman a sí mismos muy en serio. Nos lo advierte Laurence Sterne en su Tristam Shandy, otra cumbre de la literatura y con otro traductor de lujo, Javier Marías. 

Ahora que ya soy un escritor publicado y de éxito, aportaré para la posteridad mi propia reflexión para que estos dos amigos, a los que dedico esta entrada, tomen buena nota: 

   -Para ejercer de bromista sin perder a tus amigos debes seguir tres reglas de oro, a saber. Una, debes reírte “de” ti y “con” los demás. Dos, cuando gastes una broma no lo hagas para presumir de ingenio, hazlo por el puro placer de reír. Y tres, aléjate del sarcasmo, nunca hagas sangre.



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lunes, 19 de marzo de 2012

SAN JOSÉ


Allí estaba mi hogar, tal como fuera
cuando yo lo habité, y en él estaban
todos los seres que en la luz hermosa
de esta morada alguna vez vivieron.

ELOY SÁNCHEZ ROSILLO

  
La fiesta de San José me trae recuerdos de mi infancia que siguen vivos, claros, intactos, indestructibles. El 19 de marzo era el santo de mi padre y el día más señalado del año para nuestra familia.

Mis padres en un alarde de imaginación le pusieron a dos de sus hijos los nombres de José y  Mª José, así que la celebración era triple. Completaron la faena bautizando a otros dos hijos con el nombre de mi madre: Juana y Juan.


Empezábamos ese día acudiendo los once hermanos con nuestros padres a oír misa en la iglesia de  San Antolín y de allí a La Aduana a tomar chocolate con churros. Colocábamos cuatro o cinco mesas en fila y nos dábamos un festín que ni el de Babette.

Nos llovían los regalos: gallinas -vivas por supuesto- que más tarde la asistenta sacrificaba colocándoles sobre el cuello una escoba que sujetaba con sus pies y estirando de las patas hacia arriba les alargaba el pescuezo unos centímetros. Tocinos de cielo, tartas de merengue -tortadas decimos por aquí- y brazos de gitano. 



El timbre de la puerta no cesaba de sonar anunciando felicitaciones por escrito, incluida la del alcalde de la ciudad.  Estas tarjetas del alcalde las llegamos a utilizar los hermanos en más de una ocasión para escribir en ellas unas letras -supuestamente del titular-  autorizándonos a jugar al baloncesto en la pista municipal.

Ese día la mesa lucía resplandeciente vestida con la mantelería y la vajilla de lujo. La comida iba precedida de “los entremeses”, lo que le confería el grado de comida extraordinaria. Mis padres presidiendo la mesa, tan elegantes ellos, y rodeados de sus once hijos. Mis  yayos nos honraban con su asistencia y nuestro abuelo nos ofrecía un discurso, “improvisado”, glosando las generosas viandas y el buen ambiente familiar.


Pasan los años y el día de San José sigo regresando a aquella casa en la que transcurrió mi infancia y sueño... Nuevamente, / eran mis padres jóvenes. Jugaban / conmigo mis hermanos… 




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