jueves, 26 de diciembre de 2013

EL PAÍS

EL DIARIO EL PAÍS SE INTERESA POR MIS ARTÍCULOS

Manrique, recuerda que sólo eres un hombre, recuerda que sólo eres un hombre, recuerda que sólo eres un hombre, recuerda...


http://elpais.com/elpais/2013/12/24/opinion/1387896438_950145.html




viernes, 20 de diciembre de 2013

NAVIDADES SIN BLANCA

ME LO PUEDEN EXPLICAR las veces que quieran, no lo entenderé. Siempre he creído que entre todos formábamos un Estado que construía carreteras, escuelas y hospitales. Un Estado que cuidaría de los mayores cuando ya no pudieran cuidarse ellos. Un Estado que no permitiría que ningun ciudadano pasara hambre ni frío.

Cómo poder digerir tanta miseria y tanta escasez a nuestro alrededor. Pero qué mierda de Navidades son esas que se le presentan a miles y miles de desheredados. ¿Pero es tan complicado que el Estado proteja a esta pobre gente? ¿Es tan complicado que el Estado les proporcione, al menos, comida y calefacción?

Desde aquí se lo recuerdo, señores políticos: "LO PEOR DEL HAMBRE, ES EL FRÍO".




lunes, 16 de diciembre de 2013

LACRAS

Hace ya muchos, muchos años, leí no sé dónde y no sé a quién: De izquierdas son la mayoría de la minoría que lee.

Hace ya muchos, muchos años, leí sí sé dónde y sí sé a quién: Yo no puedo ver a la derecha, aunque haga cosas buenas. Evidentemente tengo esa lacra mental", decía uno de nuestros mejores directores de cine.

Estas dos frasecitas me han marcado profundamente. No es normal que cada vez que conozco a un tipo que lee mucho inmediatamente le coloque la etiqueta de izquierdista. No es normal, ni siquiera, eso de ir poniendo etiquetas. No es normal que me den ganas de vomitar cada vez que veo a unos cuantos periodistas en las tertulias de TV, antes incluso de que abran la boca. Y qué casualidad que todos, todos ellos, son muy derechones. Evidentemente yo no tengo una lacra mental, tengo dos.










jueves, 12 de diciembre de 2013

CULOS



ESTE VIDEO es para que lo vean aquellos –y aquellas-  que al cruzarse con una mujer de buen ver se giran para mirarle el culo. También lo pueden ver aquellos –y aquellas-  que sin tener ese impulso entienden que otros –y otras- lo tengamos. Absténganse de verlo aquellos –y aquellas-  que creen que me paso y que tienen que explicarme que la mujer es algo más que dos tetas y un culo. Eso ya lo sé, estoy felizmente casado con una catedrática.


domingo, 8 de diciembre de 2013

PÁLPITOS

MIS PÁLPITOS GOZAN de un enorme prestigio entre mis amigos. En su día predije que caería el muro de Berlín, y ahí está, hecho un montón de escombros. Me barrunté que conoceríamos a un Presidente de los EEUU de color negro. Supe con antelación que llegado el momento nuestros concejales esconderían la pancarta que lucía en el balcón del Ayuntamiento de mi ciudad y que rezaba así: "Agua para todos". Avisé de la caída del comunismo en Rusia y también que ganaríamos el mundial de fútbol...

Cuando revelo uno de mis pálpitos mis amigos guardan silencio y toman nota. Nadie se ríe ya. Saben que no hay base científica alguna. Se trata simplemente de un flash que a veces me produce hasta pérdida de consciencia.

Pues bien, esta noche he tenido mi primer pálpito lotero y creo que es mi obligación hacerlo público: No sé si será un premio importante o menor, una terminación, no lo sé. Pero aviso, en el sorteo del próximo 22 de diciembre, el número 28320 dará dinero. Así lo he visto mientras dormitaba.







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jueves, 5 de diciembre de 2013

ELOGIO

ESTOY ESCRIBIENDO mi segunda novela. En cuanto la termine y elija a mi editor, pienso colocar en una solapa un comentario que me mandó PEDRO GARCÍA MONTALVO y que hago parcialmente público con su consentimiento:

(De escritor a escritor
Quer
ido Manrique:

Leí el otro día tu escrito para Pilar. ¡Quién escribiera así! Me
conformaría con haber creado la frase final…

Un abrazo grande
Pedro)


-Me dicen mis envidiosos amigos que no me lo tome al pie de la letra. Que Pedro realmente lo que quiere decir es que no cometo, apenas, faltas de ortografía, pero poco más. Otros, aún más envidiosos, me dicen que se refería a la cita de Juan Ramón Jiménez que encabezaba mi escrito.

Cuánta envidia entre los hombres -y mujeres- de letras. Algo tendrá el agua cuando la bendicen. Pedro García Montalvo ha bendecido mi estilo literario y no es, precisamente, el maestro muy dado al elogio gratuito: ¡A LA SOLAPA!







NECESARIA Y URGENTE ACLARACIÓN

ESTÁ VISTO QUE cada vez escribo peor. Solo trataba de haceros reír a mi costa y presumir de mi amistad con Pedro. La ironía es peligrosa, si no andas fino quedas como un majadero.
Pedro García Montalvo me escribió ese correo, es cierto, pero con tan buen corazón como sentido del humor tiene.

No habrá segunda novela sencillamente porque no hay primera. A lo más que he llegado ha sido a escribir un minúsculo relato de un folio de extensión que tengo escondido en mi casa.

Escribir bien un poema, una novela o un pequeño relato, solo está al alcance de unos pocos elegidos. Los que llegamos a este mundo sin ese don, por más letras que pongamos en fila y por más visitas que nos haga el coro de Apolo, jamás seremos escritores.

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martes, 3 de diciembre de 2013

NAVIDAD

SE ACERCAN DÍAS propicios para pecar con esos pecados capitales que nos proporcionan placer: Comer, beber, volver a comer y seguir bebiendo. A nuestro amigo "Paco el gordo" le preguntábamos qué era lo que más le gustaba de esta vida. Sin vacilar contestaba: ¡Comer!, ¿y después?, le seguíamos preguntando: ¡Cenar!

Me manda mi amiga Bárbara esta fotografía para que la muestre a todos los que andamos siempre enredados con el régimen. Me dice que está muy orgullosa de su aspecto y que no piensa privarse estas fiestas del placer de la buena mesa. De paso, me recuerda algo que leyó en un libro de Miguel Delibes que le regalé por San Valentín: "Para el deseo carnal es esencial la carne".

La verdad es que está guapísima y creo que estas navidades debo de llevarle a su casa otro libro. Es una gran lectora.




martes, 26 de noviembre de 2013

ALFREDO

HASTA HACE UNOS DÍAS, mi relación con el expresidente Aznar no era especialmente buena. Nada serio, pero no nos llevábamos bien. Hablo en pasado porque un detalle aparentemente menor ha obrado el milagro y nos ha acercado hasta abrazarnos: Me he enterado que su nombre no es José María a secas, que también se llama Alfredo: José María Alfredo Aznar López.

Como digo, el detalle es menor solo en apariencia, pues todo el que se llame Alfredo cuenta ya de entrada con todas mis simpatías.  Alfredo es como me hubiese gustado llamarme a mí y Alfredo es el nombre de no pocos de mis héroes: Alfredo Di Stefáno, Alfredo Krauss, Alfredo Bryce Echenique, Alfredo Hitchcock… y por si fuera poco, Alfredo es el nombre de mi médico favorito,  Alfredo Molina.

En adelante absténganse mis amigos de gastarme bromitas a costa de don Alfredo Aznar. Y de paso, eviten también la guasa con el dichoso inglés de su señora, que sé que le molesta.


domingo, 17 de noviembre de 2013

A MIS AMIGOS

Mano de viejo mancha
El cuerpo juvenil si intenta acariciarlo.
Con solitaria dignidad el viejo debe
Pasar de largo ante la tentación tardía.
L.C.



-DESDE QUE TENGO UNA EDAD, me molesta soberanamente que alguien me catalogue de viejo verde. Llamo viejo verde a ese mayorcito que en presencia de una mujer -o de un hombre, según gustos- se comporta como un imbécil por carecer de esa "solitaria dignidad" que dice el poeta. Gente menor.

-DESDE QUE TENGO UNA EDAD, no me agradan los amigos de mi quinta que ante la presencia de una mujer -o de un hombre, según gustos- interesante, miran para otro lado incapaces ya de celebrar monumentos que no sean de piedra. Muertos verticales.

-DESDE QUE TENGO UNA EDAD, me encanta estar junto a esos amigos que siguen gustando de ver una bella mujer -o un hermoso hombre, según gustos- pero jamás pierden las formas.

En nuestra tertulia del Belluga abundan estos amigos. En esa tertulia, tenemos un encargado de evaluar sobre la marcha si la belleza que pasa ante nosotros es merecedora de aplauso. En caso afirmativo, suena en plena plaza una sonora ovación. Bien, pues nunca a ninguna de las premiadas le ha sentado mal la broma. Cuestión de equilibrio. 

Cuento todo esto porque he montado un vídeo con fotografías de una amiga mía y que quiero dedicárselo a mis amigos mayores, no rijosos, pero aún capaces de alegrase de ver estas curvas. 






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jueves, 7 de noviembre de 2013

A GLORIA



A MI HIJA le ha entrado un ataque de celos por el vídeo que dediqué a su señora madre -"HISTORIAS QUE ME CUENTO"- y me ha pedido que le haga uno a ella y que lo cuelgue en facebook. 

Cuando me llamáis a mi móvil no suena un "ring-ring" normal y corriente. Se oye una canción de The Beatles  -If I Fell, interpretada por The Brothers Four- que es la canción que bailo con mi hija una y otra vez, nuestra canción. Así que he pensado que el vídeo tenga solo tres protagonistas: ella, yo y esa melodía.

De paso os diré algo sobre Gloria: En mis 65 años de vida no me he topado con una persona, animal, ni cosa que pueda compararse a ella. Es, sencillamente,  el ser más generoso y valiente que uno pueda imaginar. Va por ti, Gloria.







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sábado, 12 de octubre de 2013

HISTORIAS QUE ME CUENTO

Lo llenan todo, mar
total de oro inefable,
con todo el viento en él…-Son los recuerdos.-
J.R.J.                                                                 
                                                                                                                                       A Pilar

Presumo de tener algunas cosas en común con don Antonio Machado: los dos escribimos poemas y los dos nos enamoramos de dos niñas de corta edad. Don Antonio se enamoró de la infanta Leonor y yo perdí la razón por Pilar que se puso sus primeras medias para mí. Con respecto a nuestra común afición a reunir palabras y ponerlas en fila,  mejor no comento.


Mi novia de toda la vida, mi chica, hacía tan solo quince años que había llegado a este mundo cuando se topó conmigo. Por entonces era alumna de las Carmelitas y yo estaba a punto de hacer las milicias. Nos conocimos en La Alberca un verano de hace cuarenta y tantas primaveras – Desde la dulce mañana / de aquel día, éramos novios-  y ya no nos hemos separado desde entonces. 


La conquisté empleando armas de destrucción masiva: pelo largo, un gran parecido a Alain Delon,  pantalones acampanados,  rebeca de tres cuartos y cantando Paraules d’amor mejor que Serrat. Ella me atrapó vestida con traje de colegiala,  diadema de colegiala, calcetines de colegiala y una mirada de colegiala que aún conserva.

Atrás quedaron nuestros ratos en el Malecón. La universidad. El servicio social en Teruel. La mili en Lerida. Las cartas cargadas con tantísimos besos.  El Mini blanco con techo de color vino, tan incómodo como el Sincamil. El Café Santos. El Soto. Las cafeterías Dormund y Baviera. El bar Los Zagales. El Club Remo. El policía que quiso multarnos por besarnos a media tarde en La Rotonda. El piso en Andino 6. Las últimas filas del cine Coliseum, del Iniesta, del Coy, del Rex… Así podría pasarme cien felices años / Sin después necesitar el Paraíso.


Pasa la vida y aquí seguimos,  juntos y revueltos. Tenemos tres hijos y cinco nietos y todos los domingos nos reunimos a comer con ellos en nuestra casa de La Alberca. Son días de mucho alboroto, muchas risas, mucha comida, mucha bebida y mucho gozo de estar juntos

En esas mañanas alberqueñas, en mitad del alboroto que arman nuestros nietos, Pilar y yo recordamos aquello que hace ya algún tiempo nos prometimos:

Este viaje lo hacemos juntos.


















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jueves, 12 de septiembre de 2013

E

Todas las maneras de sentirse uno feliz se parecen entre sí. Así comienza Ana Karenina. Como muchos de vosotros, yo también colecciono primeras frases. Esas frases que llaman nuestra atención nada más leerlas.

Cuando abro un libro, presto un interés especial a esas primeras palabras que me encuentro y, si me atrapan, quedan inmediatamente marcadas por mi colilla de lápiz y transcritas a mi cuaderno. Esta afición empezó cuando a los 15 años leí Scaramouche y me topé con la frase más afortunada de mi colección: Nació con el don de la risa.

Esta costumbre mía de anotar arranques, me permitió hace poco descubrir un hecho que, por su importancia, paso a revelaros: Un escritor de mi tierra -un gran escritor- empieza todas sus novelas escribiendo la misma letra: la E.

Alguno de vosotros estará pensando que no es para tanto el descubrimiento. Pues sabed que ha sido mi mayor aportación al mundo de las letras y que no estoy dispuesto a que no se me reconozca el mérito.   Ninguno de los grandes escritores y críticos que han elogiado la obra de este autor; ni aquellos que lo han elegido para su tesis doctoral. Nadie, nadie ha caído en la cuenta. Ni siquiera su álter ego -otro importante hombre de letras y cuyo nombre empieza también por E- fue capaz de fijarse en ese pequeño detalle.

Presenté mi reciente descubrimiento en una sobremesa con un grupo de buenos amigos. Me sentía como un pavo real desplegando sus plumas. Alguno de los presentes quiso quitarle importancia al asunto pero no lo consiguió. El escritor fue el primer sorprendido y no supo –o no quiso- explicar el por qué de su devoción a esa vocal. Me prometió, tras un sorbo de gin-tónic, que en honor a mi descubrimiento su siguiente novela también arrancaría con esa letrita.

 Estaré atento a la prometida E…  y a la primera frase.


jueves, 29 de agosto de 2013

STONER

SIEMPRE ME HA INTERESADO saber qué leen los escritores a los que yo leo. Daría mi último penique por enterarme qué autores actuales le agradan a Manuel Vicent, Marsé, Mendoza, García Montalvo, Marías, Vargas Llosa, Trapiello, Paul Auster, Martin Amis, Vila Matas, Ian McEwan, Dennis Lehane, Philip Roth…

Todos ellos te cuentan qué autores han influido en su obra: Faulkner, Conrad, Tolstoi, Dostoyevski, Proust… pero si les preguntan por autores más o menos cercanos en el tiempo, te dicen que solo releen a los grandes o te sueltan un par de títulos de sus amiguetes. No hay manera de compartir lecturas con ellos.

Así que cuando leí a Vila Matas contar que Colum McCann le habló en Turín de una novela que había regalado ya unas cien veces. Que cuando regresó a Barcelona se hizo inmediatamente con el libro y lo calificó como Obra maestra ignorada. Cuando leí esto, decía, me anoté título y autor: Stoner, John Williams.




Este verano la he rescatado de mi biblioteca virgen y acabo de terminar su lectura. Como ya he confesado en repetidas ocasiones soy incapaz de escribir una mediana crítica sobre un libro. Me cuesta, incluso, saber por qué me gusta. Me aferro entonces a unas palabras que escribió Cabrera Infante en el prólogo de un libro sobre películas. Venía a decir el cubano que de una película solo se debe decir si está bien hecha.


Pues bien, Stoner, está bien hecha. Muy bien hecha.




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sábado, 24 de agosto de 2013

ARTE MODERNO

NO ES MI INTENCIÓN machacar de nuevo con el arte moderno y la tomadura de pelo que no pocas veces trae consigo.  Créanme si les digo que estoy curado de espanto.

Ya he asumido que hay pintores que nunca han tenido un pincel sobre las manos y que si Velázquez se presentara al premio que lleva su nombre, no lo ganaría.

He visto cómo Doris Salcedo gana prestigiosos premios apilando sillas en un solar. He sufrido  los calamares de Carlos Herrera descomponiéndose en una bolsa de plástico y he sentido un irrefrenable impulso de limpiar las paredes que ensucia magistralmente Artur Barrio.

Pero lo que presencié en el Museo de Bellas Artes de Budapest -Szépmüvészeti Múzeum- supera ya todo lo imaginable. Apilar sillas, hacerte con un par de calamares, pintarrajear paredes. Todo esto requiere, al menos,  un esfuerzo físico. El cuadro que le colgaron a Henryk Stazewski es, es... es la polla.




Junto a mí, un grupo de alumnos escuchaba atentamente las explicaciones que un entendido les daba acerca de semejante obra de arte.







(Viñeta de José Ángel: LA FUENSANTA Y EL ANTÓN)





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miércoles, 14 de agosto de 2013

¿LE GUSTA A USTED WAGNER?

SÍ, MUCHO. ¿Que por qué me gusta? Podría decirles que por su exuberancia armónica; por rescatar la tragedia griega; por la dimensión poética de toda su obra; por la recuperación del mito... les mentiría. Creo que, simplemente, me gusta su música porque la he oído. Porque la he oído y ya sé de su grandeza.

Leo frecuentemente libros de música y de músicos y formo parte de un grupo wagneriano muy interesante -por la categoría de los otros miembros- y siempre llego a la misma conclusión: en materia de música, todo está dentro de la música misma. Como queramos explicarla estaremos perdiendo el tiempo. A la música no puedes llegar a través de palabras o conceptos. A veces, hablamos -y escribimos- mucho sobre música y escuchamos poca música.

La pregunta, más bien, debería ser: ¿Por qué no le gusta a usted la música de Wagner? Probablemente la respuesta sería muy parecida: porque no la he escuchado. Decía aquél apócrifo de Machado: me parece un autor tan insignificante que ni siquiera lo he leído. Algo así pasa con los detractores de Wagner, que no lo han oído.

Aquél que no haya escuchado el dúo del segundo acto de Tristán e Isolda, no conoce la más intensa y expresiva escena de amor que se haya escrito jamás. Y aquél que ya no pueda gozar del privilegio de escucharla por primera vez, aquél, nunca más dirá que no le gusta Wagner.

Aquél que haya sido testigo del despertar de Brünnhilde o que ya sepa del Encantamiento del Viernes Santo, ese, no volverá a negar al maestro.

Aquél que -como mis vecinos- haya escuchado La Tetralogía, nunca más podrá definir una ópera como lo hacía Bernard Shaw:
         
               - Una ópera es la historia de una soprano y un tenor que quieren amarse, y de un barítono que quiere impedirlo. 





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domingo, 4 de agosto de 2013

WERT ME CONVIENE

CLARO QUE SÍ. Si Wert hubiese atrapado antes la cartera de Educación, mi hija -licenciada en Económicas- no estaría en paro. Ni algunos de mis sobrinos, ni tantos y tantos hijos de amigos. Esta manía de que estudie todo el mundo nos perjudica a unos cuantos.

Toda la vida, los hijos de un oftalmólogo han sido oftalmólogos. Así los he conocido yo aquí, en mi ciudad. Los de un afamado traumatólogo también han seguido arreglando huesos. Así los he conocido yo aquí, en mi ciudad. Y los de un profesor, pues a desasnar, como su padre. Así los he conocido yo aquí, en mi propia familia. Un notario o un juez solían dar la alternativa en la carrera judicial a sus cachorros. Las excepciones existían, pero eran eso, excepciones.

Llevamos unos años -demasiados- que esto ya no es así. Ahora es fácil encontrar a hijos de celadores convertidos en neurocirujanos e hijos de cirujanos en el paro. Se ha disparado el número de facultades y de estudiantes universitarios. Y ya lo que faltaba, más de la mitad son mujeres. Insoportable.

Cuando de crío acudía con mis hermanos al instituto, muchos de nuestros amigos del barrio repartían el pan, llevaban hielo a las casas, iban al mercado a ayudar en los puestos de verduras. Otros, trabajaban la huerta con sus padres... y eran felices sin acudir a estudiar. Qué necesidad había de alterar ese equilibrio de clases.

 Gracias a Wert, van a volver las cosas a su sitio: Los hijos de menestrales, menestrales -salvo excepciones-.Y los hijos de catedráticos, catedráticos, también salvo excepciones. Las familias con escasos recursos tendrán que elegir cuál de los hijos -varón, por supuesto- estudiará y aquellas que carezcan de recursos no tendrán ni siquiera que tomar esa grave decisión.

Siempre habrá algún hijo de obrero que será una lumbrera y vendrá a quitarle el puesto de trabajo a uno de los nuestros. Pero gracias al ministro Wert volverán a ser unos pocos.

Wert nosconviene... A algunos.








   

martes, 30 de julio de 2013

¡SE ME MUEREN!

TENGO CLARO que moriré con las botas puestas. Quiero decir con unas botas determinadas, mis botas marrones de siempre.

Para perder esos kilos de más que siempre van conmigo, me he puesto a andar como si me hubiesen dado la misma orden que al difunto Lázaro: Manrique, levántate y anda. He echado mano de las zapatillas de deporte que tengo en la playa -unas Nike de 130 €- y después de un par de caminatas mis pies me pedían a gritos que guardara esas carísimas zapatillas y me trajese de La Alberca mis desgastadas botas marrones de siempre.



No crean que soy un tacaño y no quiero gastar más de la cuenta. Tengo zapatillas de tenis y zapatillas de pádel -que son distintas-. Unos zapatos con clavos en las suelas para jugar al golf. Botas para andar por la montaña -a ese paso lento que en los Pirineos llaman paspirini-. Botas de alta montaña preparadas para soportar bajas temperaturas... Pero ninguna de ellas mima mis pies como mis ajadas botas marrones. Incluso su piel ha cedido y me ha regalado una ventana por donde poder respirar mientras ando.

Al poeta Jorge Guillén le debió de ocurrir algo parecido. La suerte de sus zapatos fue que sirvieron a un ilustre poeta que fue capaz de escribirles un poema que tituló Muerte de unos zapatos y que empieza así: ¡Se me mueren! Genial ¿No? Pues léanlo.