jueves, 12 de enero de 2012

INTERMEDIO


10 comentarios:

  1. Eduardo-Mque. Tejada Ybañez12/1/12 12:45

    Ahora que te estoy recuperando, despues de tantos años.
    Ahora que te espio todos los días en el Thornton Club y me enamoro de tu página y me emociono de ver a Mon oncle ( o mejor dicho NOTRE ONCLE)junto con mis primos murcianos a quienes no veo desde hace tantos años.
    Ahora nos dejas a todos hasta la primavera......
    NO TE VAYAS TODAVIA, NO TE VAYAS POR FAVOR. NOS DEJAS HUÉRFANOS A TUS ADMIRADORES. Si te vas avisaremos a la bruja de la tele para que te ponga dos velas negras.
    Un abrazo. Tu primo, Eduardo-Manrique Tejada Ybañez, desde Valencia.

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    1. Querido Eduardo eres un lujo para este club y su ruina porque voy a celebrar tu visita invitando a todos sus componentes a beber hasta que el cuerpo aguante: ¡barra libre!

      Un abrazo muy fuerte.

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  2. Si estamos en el intermedio es que habrá segunda parte...
    Parece que ya se oye el timbre para volver a empezar.
    Besicos

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    1. Esto de "Pasen por el ambigú" me trae unos recuerdos ya lejanos pero muy agradables. Aparecía el letrerito en la pantalla de nuestros ya desaparecidos cines entre película y película. ¿Recuerdas?

      Besicos.

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  3. Vaya, pensé que ya andabas por acá.
    No te canses mucho, Presi.
    Un beso.

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  4. No paras, eh? Me encanta imaginarte feliz y rodeado de la gente que te quiere.
    Lo del ambigú no lo ponían en mi cine de las 4...pero decimos "creyones", en lugar de lápices de colores, ves?
    Más besos, tesoro.

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  5. El otro día estuve por el ambigú de Club para tomarme una fanta de naranja y comprobar de paso, si se había alzado el telón y comparecía nuestro Presidente anunciando la tan esperada “anteprimavera”, sea lo que esta fuere, flor o estado emocional.... como previo suceso a su vuelta definitiva.

    Comprobé con cierta desazón que el telón seguía bajado, y que sólo unos tertulianos, Socios del Club, conversaban entre ellos en una esquina de la barra. Se quejaban, pude oír, del retraso en la apertura del Club y hacían diversas cábalas sobre las razones de dicha demora. Estaban, quizá, como yo, impacientes por volver a oír a nuestro Presidente Thornton.

    Cuando al atardecer me disponía a marchar, llegaron acompañadas de sus respectivos cónyuges, dos asiduas compañeras del Club que nos deleitaban con sus glosas literarias o graficas, y se unieron al grupo. Sin ánimo de “visillear”, que no es mi estilo, pude escuchar la siguiente conversación que transcribo literalmente:

    “Se debería instalar, decía la que llevaba la voz cantante, a las Puertas del Club y ante una posible prolongada ausencia del Presidente, una Placa con el nombre del fundador y fecha, no vaya a suceder que con el tiempo, como hemos observado en otros sucesos ( verbigracia, viaje a Barcelona..etc ) se cuestione el origen y paternidad de este Club, lo que podría suponer un muy doloroso e ingrato suceso.”

    Cuando crucé las verdes verjas de salida del Club, seguía enzarzado el grupo hablando sobre el material y posible formato y tamaño de las letras para la placa…

    Dentro de unos días me pasaré de nuevo por el ambigú del Club para comprobar si algo ha cambiado.

    Saludos.

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  6. Regresé al ambigú del Club el otro día. Deseaba comprobar si se había producido algún cambio. Nada. Había poca luz y Pepe, el Conserje, limpiaba la barra. Pepe había sido guardia forestal en la zona. Me recordaba a uno de los personajes de D.H. Lawrence. Me comento que ahora no venía mucha gente. Es invierno y por este lugar hace frio. Desde que se ha puesto a las puertas del Club un “Contador de visitantes” sólo se acerca un socio todos los días, que entra y sale por las puertas varias veces. Cree, me dice Pepe, que si consigue marcar el numero 45.000 le va a tocar un cesto de pomelos y dos entradas para ir con sus sobrinos a un Zoo que hay en Espinardo. No sabe, me comenta, si esto es cierto, pero va a dar parte por escrito a la Dirección a los efectos procedentes, ya que de ser verdad lo de la rifa, no considera adecuada esta conducta. Falsearía la estadística. Es, intenta decirme, como cuando nosotros los guardabosques, por conseguir una extra, contábamos por la noche en el monte…….Es tarde, le digo, ya me lo contará en otra ocasión, y me voy al Alias a tomarme un vino y unos boquerones avinagrados.

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  7. “Abandonado como los muelles en el alba”. Así encontré hace unos días el Club. Estuve mirando a través de la cancilla del jardín y observé a lo lejos su puerta cerrada. Llamé a Pepe, el conserje; nadie respondió. Los prunus cerasifera, las bugambilias de plurales tonos, las lantanas y jazmineros que hermosean el entorno, profesionalmente podados, intensificaban la sensación de soledad. Ya de vuelta, encontré al socio que visitaba todos los días el Club varias veces para conseguir un cesto de pomelos. Me dijo que Thornton volvería muy pronto. Se lo habían asegurado. Ahora está de “viaje”, susurro en un tono más temperado y algo misterioso. La palabra “viaje” dicha en ese atardecer invernal, húmedo y un tanto desolado, en donde el crepúsculo empezaba a acumular sombras, se colmó en mis oídos de misterio… ..! viajar !....he ahí la cuestión, viajar, soñar, huir.. .qué es mejor para el espíritu, enfrentarse a..…… Estaba divagando. Sería por la hora. Mascullé un rápido y casi cortante “ buenas noches”, y marche calle abajo hacia la Meseguera a tomarme un trocito de tarta “Porron Pon Pero” con un vino dulce.

    Ya volveré al Club en otra ocasión a ver qué pasa.

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  8. Aprovecho este apreciado intermedio para dejarte un saludo y decirte que cada vez que vengo a tu casa y veo la portada de mi libro me voy llena de orgullo.
    Hasta la próxima.
    Un abrazo.

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