domingo, 14 de febrero de 2010

PROFESORES

Juego con algo de ventaja al hablar de los profesores, mi familia casi al completo se dedica a la enseñanza, algo más de veinte de sus miembros son profesores, sí, sí, exactamente veintitrés. Mi padre y yo lo éramos y vivo con dos profesoras que son profesoras las 24 horas del día. Me he pasado toda mi vida entre ellos.





Hay un sector de docentes, bastante numeroso, que piensa que nuestra enseñanza es un fracaso y probablemente tengan razón, pero es curioso verlos reunidos razonando la cuestión. Obsérvenlos: culpan a los padres porque son unos flojos y se dejan avasallar por los hijos. Culpan también a la sociedad por desprestigiar conceptos en otros tiempos sagrados, como el esfuerzo, el trabajo, el interés. Y, por supuesto, culpan a los políticos y sus dichosos planes de estudios. A todos señalan… menos a ellos mismos, a los profesores.
No digo que sean los responsables del supuesto fiasco, pero ya que se reúnen para tratar del asunto, que hagan un poquito de autocrítica. Qué menos.



Esto no es exclusivo de los enseñantes, otro tanto se podría decir de los jueces, de los médicos o de los conductores de autobuses. Pero yo he titulado la entrada “Profesores” y es a ellos a quien me refiero.



La enseñanza, como algunos sabemos, es una profesión que requiere vocación y el que no la tenga debería salir corriendo de las aulas. El mal que causa a sus alumnos, y en no pocos casos a sí mismo, es difícil de reparar. A veces nos sobra con cinco minutos para catalogar a un pobre y virgen profesor y concederle la medalla al mérito o degradarlo a simple profesional.






Esa vocación de la que hablamos es necesaria porque en no pocas ocasiones, el profesor, tendrá que enseñar al que no quiere, que es algo más complicado que enseñar al que no sabe. Porque en no pocas ocasiones tendrá que soportar la ingratitud de sus alumnos y la de los señores padres de sus alumnos y porque, en no pocas ocasiones, se preguntará si sirve de algo lo que está haciendo. (Continuará).

.

47 comentarios:

  1. Interesante entrada.
    Vivo con un profesor vocacional que es tutor de un PCPI, y dicho por él mismo, "Hasta la vocación tiene un límite".
    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Soy profesor y ahí sigo, sin bajas, resistiendo, creyéndome mi trabajo. Aunque algún crío me llame gilipollas, aunque un tutorando mío se mee en una botella en plena clase de dibujo (alucinada quedó la profesora), aunque tengamos que ir a buscar a la niñita de primero de eso que tiene tendencia a comerles la pija a los de tercero y se refugian en el baño. Y más cosas, que nuestra profesión en un instituto público es hoy de alto riesgo físico e intelectual, y un verdadero campo abonado para las situaciones surrealistas.

    Podría escribir un libro. Pero lo bueno del caso es que trabajo en un insti medianamente bueno. ¿Qué pasa en los malos? Estuve en uno tres años y no lo contaré porque la gente podría pensar que me lo invento.

    Por eso, porque no fallo ,porque estoy ahí dando el callo día sí y día también, con el mérito de llevarme bien con mis alumnos, de apreciarlos, de enseñarles, de enfadarme con ellos si es encesario, de aguantar algunas veces cosas que creo que no debería aguantar, y de recibir alguna que otra amenaza de algún padre... por todo ello, pues como que no voy a darte la razón. Autocrítica la hago todos los días. Todos. Pero lo único que recibo en paga de mi autocrítica y de mi autoexigencia es que los padres no pueden con los niños y que los profesores tenemos muchas vacaciones y que vivimos de puta madre. Te juro que siento que hoy por hoy los profesores somos unas víctimas de la sociedad. Mal vistos, desprestigiada nuestra profesión, denunciados... Ahí no te sigo, Thornton.

    Me quejo de muchas cosas, incluso internas de mi trabajo. Cuando comencé me dieron cursos sobre pedagogía, sobre couching, sobre mil paridas. ¿Sabes cuándo he comenzado a trabajar bien? Cuando olvidé tanta estupidez como quisieron inculcarme. Los alumnos necesitan pocas cosas: seriedad, rigor, mano dura en primer lugar. Luego, cuando eso está ganado, llega la comprensión, la palmada en el hombro, el diálogo y la democracia. Si se comienza por esto último las cosas no van bien. Y a mí los pedagogos me estafaron. Menos mal que un día decidí que frente a innovación pedagógica yo sería un profesor de la vieja escuela. Desde que lo decidí vivo en la gloria y los alumnos me responden. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Sean, con ese número de profesores (¿están incluidos los de la parte política?)tendréis vuestro propio escalafón, haréis vuestro concurso de traslados y vuestras oposiciones de turno restringido....
    No conozco ningún colectivo que haga autocrítica.
    Para más inri os jubiláis los mejores. Voy a proponer a Gabilondo que os rescate.

    !VIVA EL AMOR!

    ResponderEliminar
  4. Recuerdos, gracias por tu comentario. Dile a tu compañero que no pierda su vocación, estaría perdido. Un saludo.

    ResponderEliminar
  5. Ramón, no termino de averiguar en qué no estamos de acuerdo. Mira, la autocrítica nos guste o no siempre es positiva, ¿qué te parecería un grupo de alumnos de tu instituto tratando este mismo asunto y que sólo culparan a profesores, padre, ministerio,sociedad... y no reflexionaran sobre su propio comportamiento? Pues yo sólo apunto eso, que cuando un grupo de profesores reflexionen sobre la enseñanza TAMBIEN reflexionen sobre ellos.
    En cuanto a la necesidad de vocación, mírate al espejo e imagínate privado de ella: saldrías corriendo. Lo dicho, no sé en qué no estamos de acuerdo. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. A tenor de la cantidad de comentarios que se suman y de los diálogos y debates que surgen, este parece más foro que blog. Lo vamos a ver con este tema, Profesores, que es uno de esos que se llaman "candentes".

    Creo que andar señalando con el dedo un culpable es quedarse en las ramas y a mí, que estoy harto de los Planes de mejora, de los cambios de Leyes de Educación, de la Nuevas Pedagogías y Tecnologías, me gusta ir derecho a las raíces. Y aquí, como le dice Humpty Dumpty a Alicia, "la cuestión es saber quién manda". Pues eso. Hace un montón de años, las autoridades económicas y políticas decidieron que la educación era una mercancía como otra cualquiera y que el Estado debería ir, poco a poco, quitando sus públicas manos de encima. En ello estamos. La escuela (primaria + secundaria) reproduce la sociedad del momento. Es lo que hay. Hace años un profesor me dijo que le gustaba ver Crónicas Marcianas porque era lo único que le relajaba al final del día. Se trata de un sólo ejemplo y además sin ningún valor; sólo prueba que hay gente pa to'. Pero, ahora, decidme, con el corazón en la mano ¿cómo está el nivel de cultivo, preocupación y profundidad entre los colegas? Claro, claro, en general. Pertenecemos a la sociedad que nos ha tocado vivir: la postmoderna, la desilustrada. Además, sabemos que nada de lo que hacemos sirve para algo que vaya más allá de clasificar y etiquetar a los críos. "Tú vales, pallí; tú, no; pallá. Y sabemos que ellos saben que nosotros lo sabemos. Pues eso.

    Vocación. Estoy de acuerdo en que no se puede hacer nada sin vocación. Claro, que yo conozco sólo una clase de vocación: la de hacer las cosas bien. Y para eso se requiere amor propio, amor al prójimo (incluidos inmigrantes, disruptivos, torpes y objetores educativos) y amor por lo que uno hace, por la profesión.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  7. Serrano, ya lo apunto en la entrada, ni médicos, ni jueces, ni conductores de autobús, nadie hace autocrítica.
    Cuando veo a jueces explicándonos por qué van a una huelga, y nos esplican la falta de personal que hay en sus oficinas, el sistema informático tan primitivo que tienen... siempre pienso lo mismo ¿y ellos, los jueces, en qué tienen que mejorar? Un abrazo.
    P.D. No me has preguntado por los quintos. ¡Cuantos te habrás bebido el fin de semana!

    ResponderEliminar
  8. Thornton, hace poco comentábamos la película “El Río” de Renoir y hoy colocas una foto de “Esta tierra es mía” también de Renoir con un Charles Laughton inmejorable, peliculón, recomendada para todo aquel que no la haya visto.

    ResponderEliminar
  9. Mobesse, de acuerdo en casi todo. veamos ese "casi": No creo que solamente se clasifique a los alumnos, es más, no creo que tú creas eso. En cuanto a la definición de vocación, tampoco estoy de acuerdo, lo que tú dices es responsabilidad y seriedad, se puede ser un profesional cumplidor y responsable sin tener ninguna vocación por lo que haces. Vocación es otra cosa.
    De tu comentario destaco tu pregunta, "Cómo está el nivel de cultivo..." de eso se trataba, que los profesores también se miren al espejo. Ves, como dice El Serrano, ahora vas tú y te jubilas. Uno menos. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  10. Farallón, qué gozo que alguien se fije en las fotografías. Son parte esencial de una entrada, a veces expresan más que el propio texto. Por cierto, ¡qué película! Un abrazo.

    ResponderEliminar
  11. Hola,alguien ha dicho: tema camdente en la entrada.Vocación, creo que sí, dedicación, creo que sí.Una cosa, no perder el entusiasmo.Trabajé varios años con niños y una vez aprobadas las oposiciones, aterricé en "educación de adultos",llevo veinticinco años y os puedo asegurar que estoy con la misma ilusión y ganas de trabajar que el primer día.Es un aterrizaje, porque cuando hablo con mis amig@s dedicados a la enseñanza es como si hablase en otro idioma, mis historias son de otros mundos. Gente que no se dedica a la enseñanza me ha llegado a decir: gastar dinero en la gente mayor? Ahora desde hace unos años el alumnado ya es más joven, pero años atrás el alumnado era mayor que yo. Es una experiencia que no tiene nada que ver con un instituto, pero os puedo asegurar que es una buena experiencia.Pese a lo que otros compañer@s del gremio se cree ,hacemos horarios de primaria(treinta horas).Cuando querais os puedo contar cantidad de anécdotas pero lo mejor que he podido hacer es poder ayudar a aprender a leer y escribir y descubrir el placer de la lectura, escribir sus sentimientos e incluso mujeres que descubren cómo han estado relegadas en sus propias casas a realizar tareas de casa y poco más. ¡Mi marido me timaba al darme el dinero del mes!Vengo a clase, pero sólo de 3 a 5 porque a las 5 salen los niños del cole. Esto es otra realidad.

    ResponderEliminar
  12. En cualquier profesión. ¿Es bueno o malo hacer autocrítica? ¿Es necesario para hacer un análisis adecuado?. Creo que el trabajo que realizáis es muy difícil.
    Quedo a la expectativa.Quedo de observador.
    Sean, hoy leo en la prensa, en un perfil que se hace Rosa Díez (una de las políticas más valoradas: esto es otra historia)y que hace mención a Ungaretti: "el peligro de la autocrítica es que los demás lleguen a creérsela".
    Los quintos como siempre.Pero y el "viniquio"

    ResponderEliminar
  13. Marta, enseñar al que quiere aprender es un privilegio y enseñar a leer a un adulto ha de ser muy gratificante. Sigue tan ilusionada. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  14. Serrano, ya he contestado a esa pregunta en mi entrada. ¿Qué opinas tú?

    ResponderEliminar
  15. Las autocríticas creo que son muy positivas y por supuesto nosotr@s en nuestro trabajo debemos hacernoslas continuamente.
    Pasando a otro matiz ,también pienso que somos unos pesados cuando nos ponemos a darle al tema de las clases y demás y si no pararos un momento como espectadores en una reunión donde la mayoría somos del gremio. En unas de las cenas que tengo habitualmente al mes, sólo hay dos personas que no son profes y ellos os podían decir cómo terminan,"hasta el mismísimo gorro"pero que le vamos a hacer...siempre prometemos que cortaremos ( llevamos así más de quince años, ). Ellos sí opinan y es bueno escucharlos, no son profes, no son padres implicados ya,nos ven desde fuera.
    Bona nit

    ResponderEliminar
  16. Querido amigo, te preguntas en qué no estamos de acuerdo... No estamos de acuerdo en colocar, en primer lugar, el análisis dentro del colectivo. Cuando yo pueda trabajar con tranquilidad ya analizaré, pero primero déjame trabajar. En Navidad tuvimos un conato de violencia de un padre hacia una compañera. Primero que eso no se dé; luego análisis tanto como quieras. Quiero decir, el problema es la sociedad que agrede al conductor del bus, al médico, a la enfermera, a la asistenta social, al profesor (no me siento único, no...). Primero arreglemos eso. No le pidamos a la asistencia social que haga autocrítica si sus condiciones laborales son como son. Y ya sabemos cada día más como son. Yo ya sé que hay gente que no hace su trabajo... Pues que se les exija, eso desde luego, que no hablo de defender la ineficacia. Hablo de dotar de seguridad y un clima adecuado a partir del cual podamos ocuparnos sosegadamente de cuantos detalles se quieran.

    Y tampoco estamos de acuerdo, amigo Thornton, con el tema de la vocación. Yo no sé si tengo vocación; de hecho me da exactamente igual. Lo que sí tengo es sentido profesional, por decirlo de alguna manera. Me siento un buen profesional, ya no solo buen profesor, buen profesional en un sentido de responsabilidad laboral y responsabilidad social. La vocación qué quieres... creo que se me acabó hace siglos... Me mantengo porque soy un profesional, en un sentido nórdico del término. Quemado hasta las trancas pero sigo fiel a mi compromiso. No soy de los de cobrar el paro porqeu sí, de los de la baja porque sí... Esta sociedad nuestra está llena de eso. Pues yo me quejo de eso. Creo que uno de los deberes fundamentales de esta sociedad nuestra es ser más nórdicos y menos latinos, más responsables y menos pasionales, más profesionales y menos vocacionales. Un gran abrazo. I bona nit, como dice Marta, que tú sabes que te leo siempre con interés pues tu blog me enriquece enormemente. Saludos.

    ResponderEliminar
  17. Yo también soy profe, pero en otro país. Las historias son similares a las que he leído aquí o incluso peores: profesores arrastrándose por los pasillos y quejándose en las salas de profesores, alumnos desmotivados y mal preparados, padres apoyadores y un largo etc.
    Para mí hay algo fundamental, al menos en el ambiente en que me muevo y es que los alumnos no quieren estar ahí, no son malos chicos, pero no les interesa la escuela. Puede haber profesores muy buenos, pero si los alumnos no quieren estar ahí no hay mucho que se pueda hacer. Es verdad que también hay profesores malos, vagos y a veces mal preparados, pero eso siempre ha sido así. Incluso antes, la parte pedagógica era algo que casi nadie se planteaba y ahora tenemos prácticamente de todo: Smart boards, computadoras en cada clase, actividades creativas,programas novedosos, etc.
    En Nueva York, que es donde yo enseño, también hay estudiantes que luchan por ir a las mejores escuelas y cada vez hay más. Así que no todo es lo mismo. Lo malo es cuando a uno le toca un instituto con mala reputación, donde encima culpan a los profesores del fracaso escolar, (esto es una larga y vergonzosa historia). Eso creo que allí todavía no ha llegado y ojalá que no llegue, pero aquí es así.
    Lo que es verdad es que no es aconsejable quejarse continuamente, porque eso al final no nos lleva a nada.
    Por último, me gustaría añadir que a pesar de todo lo que nos han enseñado, para mí la educación no debe ser algo para todo el mundo, hablo de la secundaria. Antes creía que sí, pero cada día me desengaño más sobre ello.

    ResponderEliminar
  18. Respeto profundamente a los profesores. Creo que todos les debemos muchísimo. Lo poco o más que sepamos de alguna materia que nos queda lejana se debe a los profesores, a sus explicaciones, que se esconden en un pliegue de la memoria y saltan cuando son accionadas por el resorte oportuno.
    Sé que es una profesión sacrificada, un empleo noble. Por fortuna, cuento con algunos amigos que se dedican a la enseñanza. Todo un reto.
    Thornton, una gran ocupación la tuya (mientras te dedicaste a ella) y la de tus familiares. No me hubiera importado a mí ser profesora. Me veo en acción. Lo apunto y, en mi próxima vida, quizá pueda ser.

    ResponderEliminar
  19. Marta, es cierto qué pesados se pueden poner en una velada unos cuantos enseñantes. Eso estarán pensando, con esta entrada, algunos que vienen por el club y no pertenecen al gremio. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  20. Amigo Ramón, yo no coloco en primer lugar el análisis, digo que cuando un grupo de profesores de los que opinan que la enseñanza es un desastre, se pongan a analizar el por qué, que tambián se analicen a sí mismos. Es que lo veo elemental.
    Conozco de sobra las dificultades del profesorado, no es necesario ir a casos extremos de agresiones, basta con no poder trabajar día a día, clase a clase, con tranquilidad. Ya avisaba de la dificultad de enseñar al que no quiere. Ese es el drama principal de algunos o de muchos profesores, el ambiente de sus clases.
    En cuanto a relacionar "nórdico, responsable y profesional" frente a "latino, pasional y vocacional", qué quieres que te diga, lo dejamos ahí, si te parece. Te devuelvo el piropo amigo Ramón, sabes que leerte es para mí un placer. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  21. Ms. Frutos, no puedo estar más de acuerdo con todo, absolutamente todo, lo que has escrito. Enseñar al que no quiere, ahí está la dificultad más importante. Un saludo.

    ResponderEliminar
  22. Isabel, te imagino de profesora, ¡qué lujo! eso sí, te pondría una clase con alumnos que les interesase la cultura, alumnos curiosos con ganas de aprender, los que tú te mereces. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  23. Aprovecho que la rara está con el jefe máximo hablando de nosotros. Me imagino que ella no hace autocrítica. Creo que es imprescindible hacerla para hacer un buen análisis.De la misma manera me parece imprescindible que lo que funciona mal, se mejore.
    No conozco vuestro oficio pero me da la impresión que algún contertulio piensa que si se recomienda autocrítica se le está diciendo que esto funciona mal por que no la hace. Entiendo tu entrada en el sentido de que los que más se quejan son los que menos introspección hacen. En mi entorno sí ocurre algo parecido.

    ResponderEliminar
  24. Sean, no puedo reprimirme por lo del viniquio. Decía uno de mi pueblo al que se apodaba "el maestrón", más que maestro: "LO QUE LE FALTABA AL VINIQUIO: LOS MALACOTONES".


    VIVA EL AMOR.

    ResponderEliminar
  25. Ya dije que era un gran parlanchín.
    Sería interesante que nos pusieramos de acuerdo sobre qué entendemos por vocación. Yo creo, Sean, que es aptitud y entrega. ¿Qué opináis?
    La verdad es que el vocablo está para mí contaminado por lo conlleva de llamada de Dios para algo.
    Viene la rara. Hasta luego.

    ResponderEliminar
  26. Lo único que destaco de la profesión de enseñante es que estás en contacto con gente joven y muy joven y te trasmiten toda su fuerza, su frescura, su ilusión, hasta su inocencia; sólo falta que tú sepas captarla y almacenarla. También es verdad que los jodíos nos chupan mucha energía personal, de esa que no se repone con diez horas de sueño. Otra cosa fantástica de nuestra profesión son las vacaciones. Quiero decir que somos el único colectivo funcionarial al que se le permite ganar un poquito menos y descansar un poquito más. Para los que no lo sepan, las vacaciones salen de nuestros bolsillos. Una vez nos preguntaron a los maestros si preferíamos reducir nuestra jornada a cambio de renunciar a una subida salarial reclamada. La respuesta de algunos fue que ellos tenían tanta vocación que cuanto más trabajo mejor. ¡Toma lógica matemática! Yo hablo de la feria según me fue en ella. Y, la verdad, si tengo que elegir entre que me opere un cirujano profesional y uno vocacional, me quedo sin dudarlo con el primero. ¡Cuántos conceptos vacíos, palabras bonitas y fantasías tontas nos han metido en la cabeza. Menos mal que, a mí, mis abuelos y mis primos me han enseñado a detectarlas y ... ¡plaf!

    ResponderEliminar
  27. Serrano, tu comentario, como todos los que haces, lo encuentro propio de una persona lúcida y reflexiva. Me has entendido perfectamente, otra cosa es que me des la razón o no.
    Deduzco por tu comentario que tienes otro jefe además de la rara, demasiados jefes, ves jubilándote. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  28. Serrano, por lo que leo la palabra vocación está muy desprestigiada entre algunos enseñantes, ellos sabrán. Un abrazo.
    P.D. Estoy de acuerdo con el maestrón, lo que le faltaba al vino.

    ResponderEliminar
  29. Mobesse, cómo te ha jodido lo de la vocación, si lo sé no lo pongo. ¿Quién prefieres que te opere un magnífico cirujano con vocación o un patán con vocación? Qué coño tendrá que ver la vocación con la competencia como para compararlas.
    El asunto es la autocrítica no la vocación. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  30. Mobesse, en varias ocasiones he manifestado que no soy del oficio. No estoy, por tanto, en vuestro mismo contexto. Me imagino que este blog, foro o lo que sea, también será visitado por no-profesores.
    No he sido profesor pero he sido alumno y alumno receptivo. He distinguido entre profesor y "maestro" (con todas las connotaciones que este término tiene) y te digo !cuántos profesores que he tenido no han llegado a ser "maestro".
    Mabesse, qué quiere decir que el tema de profesor es candente, qué ¿cómo está el nivel de cultivo, preocupación y profundidad de nuestros colegas?, qué, lo bueno de mi profesión es el contacto con los jóvenes....y las vacaciones.
    Veo cierta obscuridad en tus planteamientos. Espero de tu condición, al menos, de profesor que me des luz de tus intervenciones y que, al tiempo, me aclares lo de "te ríes" . Por favor, pues como dije, soy obsesivo.
    Dices, !cuántos conceptos vacíos, palabras bonitas y fantasías tontas...! Y digo yo: peor argumentos vacíos.
    Noto cierto desencanto y descreimiento en tus intervenciones. De ellas también deduzco que has sido un buen profesor pero contéstate a ti mismo (autocrítica) ¿has sido un "maestro"?
    Espero tu contestación y trátame sabiendo que soy lego en la materia.

    ResponderEliminar
  31. Ya te decía yo que no se si vivo en una burbuja o en este santo país cuando se habla de enseñar sólo se piensa en los niños y jóvenes. Reivindico que en las escuelas de adultos hay mucha gente que quiere aprender.Un datito: somos 7 profesores/as en la escuela, cuatro estamos a tiempo total y tres están compartidos.Por supuesto no tenemos conserje, ni personal administrativo pero SI tenemos cerca de 400 alumnos.¿Qué os parece? Estamos mu bien y el equipito directivo somos tres de los cuatro fijos a tiempo total. Ahora ,no nos perdemos una, igual vamos al cine, al teatro, de viaje. No sé cómo llamarle, vocación, ganas de trabajar, no me lo planteo, pero como yo, creo mis compañeros tampoco.Lo hacemos porque es nuestro trabajo y sobretodo para que nuestros alumnos estén cómodos y a gusto.Anécdotas todas, paciencia la que no uso en casa, risas muchas.
    Feliz semana,la semana que viene nos vamos de calçotada,os apuntais?.Poneos en lista de espera

    ResponderEliminar
  32. Estupendo debate.

    En cualquier profesión no está de más que haya vocación (el profesional en cuestión disfrutará mucho más de su trabajo), pero no pasa nada si no la hay. Lo importante es que, caso de que no haberla, se ejerza de forma que esta ausencia no llegue a percibirse.

    Pero en el arte sí ha de haber vocación, y así entiendo, querido Thornton, que tu apelas al bello arte de la enseñanza, más que el simple ejercicio de la profesión de profesor.

    Buenísimos comentarios he leído a esta entrada, como suele suceder en el Club.

    Un abrazo para todos.

    ResponderEliminar
  33. Yo también he sido profesor en ciertos periodos de mi vida, profesor de teatro está claro. Y supongo que el problema de la enseñanza y el aprendizaje lo tienen tanto los profesores como los alumnos. Los profesores por su falta de autoridad (y más cosas) los alumnos porque en vez de estudiar para aprender lo hacen para aprobar, se conforman con eso y a la que tienen un aprobado se olvidan de lo que han aprendido.
    Amigo mío, siempre es un placer pasarse por aquí, que lo sepas.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  34. Serrano, esos profesores que has tenído y que no han llegado a la categoría de "maestro", es porque no sabían mucho de su materia, no eran puntuales... o por algún otro motivo? Un abrazo.

    ResponderEliminar
  35. Marta, ¿qué es eso de la calçotada?

    ResponderEliminar
  36. Jose, creo que sí hay profesiones que si se ejercen sin vocación es muy dificil desempeñarlas bien. Me cuesta imaginar a un buen militar sin vocación, a un buen médico sin vocación y desde luego, a un buen profesor sin vocación. Yo no lo he conocido. Y desde luego que me refiero al arte de enseñar. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  37. Pepe, das en la diana con tus apreciaciones. La falta de autoridad del profesor es uno de los más graves problemas de la enseñanza, problema que habría que analizar detenidamente y repartir las responsabilidades adecuadamente.
    Un abrazo.
    P.D. Profesor de teatro, seguro que lo hiciste a la perfección, me lo imagino.

    ResponderEliminar
  38. Sean, ¿Haces siesta? ¿No cierras nunca? Estupendo. A mí el vino me noquea.
    No recuerdo ningún defecto de mis profesores, todos me enseñaron lecciones y temas pero mi maestro me enseñó maneras. Probablemente vosotros lo diríais con más precisión.
    Me enseñó a leer y me explicó que leer no es la m con la a ma. Me dijo que escribir era comunicar exactamente lo que quería decir y esto con claridad.Me habló del diccionario de la lengua como el gran libro y yo lo entendí.
    Ahora, creo que me enseñó que el método era lo importante.En mis estudios posteriores siempre lo tenía presente: ¿cómo me dijo que tenía que estudiar ...?
    No sé, Sean, si me marcharé del club, todo esto me produce melancolía.!Cuánto quería a aquel hombre!. Después, nadie me enseñó nada.
    Se llamaba don Francisco y me dió clase en una escuela de éstas que íbamos niños de todas las edades. Creo que las llamaban unitarias.Me hacéis recordar y no siempre esto es deseable.Recuerdas una cosa y ésta te lleva a otra como un ramo de cerezas (era una expresión de don Francisco). Cuando estaba en esta escuela yo tenía ocho años y estuve con él hasta los diez en Mula. A esa edad me examiné de ingreso en el Alfonso X.Allí tuve grandes profesores y si alguno no fue grande sería profesor a secas. De todos un gran recuerdo.

    VIVA EL AMOR

    ResponderEliminar
  39. Venía a traerte un piropo desde el blog de José y observo que todos los miembros del club se lo merecen, porque ojo la buena charla que se desarrolla aquí.

    Vistas las maneras de nuestro Presidente, creo que lo suyo fue el arte. No lo imagino sin él en la enseñanza, como en todo tema que aborda.

    Gracias, maestro (para mí, ésta es una palabra de las grandes).

    ResponderEliminar
  40. Serrano, parece que has tenido una crisis de nostalgia. Te veo algo melancólico. Ya estará don Francisco, allá donde se encuentre, feliz por el recuerdo que tienes de él.
    Yo estudié también en el Alfonso X, y también guardo buen recuerdo de casi todos mis profesores. Por cierto he leído al que ha sido uno de los últimos directores de ese instituto, R.J.Madrid, dice que "Antes se era docente por vocación y ahora sólo es un oficio más". Algo de razón parece que lleva.
    Lo de abandonar el club nada de nada, la crisis pasará y prometo hablar pronto de cine otra vez. Un abrazo...¡VIVA DON FRANCISCO!

    ResponderEliminar
  41. Isabel, menos mal que al final de tu comentario me lanzas algún caramelo, he temido que fueran todos para nuestro amigo "El Serrano". Ya sabes que soy un poco envidiosico. ¡Qué gusto verte por aquí!

    ResponderEliminar
  42. Me había propuesto no entrar hoy porque este tema tiene nostalgia,cariño, ambiciones y por supuesto no sé si lo pretendías así, pero debate y reflexión.Sigo pensando que tenemos mucho para hablar y plantearnos la educación y nuestro papel. También estoy con emigrantes( mujeres y analfabetas) qué te parece?
    Cambio y te explico que la calçotada es un plato típico de Tarragona ( VALLS es uno de los pueblos más recomendados para ir)en el que se comen calçots, cebollinos tiernos, alargados como los puerros pero más delgados y se hacen a la brasa mojaditos-sucaditos- con una salsa. Es todo un divertimento porque están negros y te pones pringadito/a.Van seguidos de un menú completo,vinito y cava.Se trata también de hacer fiesta. Te parece cómo cuidamos al alumnado?También tenemos jubilados que han tenido suerte con las prejubilaciones pactadas y ahora vienen a su inglés, su informática y sus visitas culturales. Como ves no nos privamos de nada.Miserias para otro día .
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  43. ¿Y cómo se llega a tener autoridad? ¿Y cómo se consigue no ser un perezoso o impuntual? ¿Cómo se llega se tolerante, seguro, sensato? Si alguien me lo explica, quizá también me podará explicar, de paso, qué es exactamente la vocación. La vocación de los toreros por el toreo ¿es igual que la de los maestros por el magisterio, o la de los curas por la religión?
    De verdad que no lo entiendo. Tampoco entiendo lo de la autocrítica. ¿Es autocrítica de cada uno, personal, o es del cuerpo (cuerpo de maestros, cuerpo de secundaria) o es del sistema educativo?
    Me parece que no encajo.

    ResponderEliminar
  44. Marta, estás muy bien organizada por lo que veo, vais de fiesta en fiesta. Que no decaiga. Un saludo.

    ResponderEliminar
  45. Mobesse, déjalo ya, ¿no te parece? Tú piensas que la vocación es una tontería, pues lo será, es lo que opinas y me parece muy bien. Hemos dado nuestra opinión y ya está, tan respetable una como la otra. Si te entretiene este juego de palabras, lo doy por bueno. Pero es que me da la sensación que te estás cabreando y no merece la pena.
    Acabo de ver la película que recomendaste , "Dodes'Ka-Den", termino de verla ahora mismo. Me ha parecido una de las mejores de Kurosawa. La timidez extrema, he recordado tu comentario. Un abrazo, profesor.

    ResponderEliminar
  46. Estimado Sean, te agradezco que me valores como contertulio. Parece que como soy no-profesor, Mobesse no me concede beligerancia en estos asuntos. Tal vez, por su expresión, no le conceda beligerancia a madie. Creo que no tuvo la suerte que tuve yo con don Francisco. Me temo que nadie le enseñó a leer.
    Vamos a ver. Mobesse. Desde mi posición de alumno. Intentaré ponerte un ejemplo. Un profesor de literatura. Tiene que explicar unos poemas de Neruda. Los viene explicando desde hace años. Pero cada año intenta con esfuerzo obtener nuevas maneras de hacerlo, investiga cómo hacerlo más comprensivo para sus alumnos, relacionarlo más y mejor con otros campos del arte, y así año tras año. (Todo esto con cariño, sí, cariño). ¿Acaso no tienes como seguro que a ese profesor los alumnos le guardan un gran respeto y ven en él autoridad? Parece un lugar común . En tu oficio o en cualquier otro es así. Es posible que tú a esto le llames profesionalidad. Yo creo que aquel profesor del que hablamos tiene algo más (¿vocación?). Es tan evidente.
    ¿Nunca en tu trabajo has hecho autocrítica?
    Es imposible. No sé si entre nosotros habrá un psicólogo.
    Siempre hay en este tipo de clubes conversadores y polemistas. No tiene importancia. Los identificas y "te ríes".

    Thornton,(cuando te llemo así, llamo a todos) en mi estado de melancolía quiero recordar con cariño, con especial cariño, a un profesor de historia, de edad avanzada, que tras muchos años de expulsión del cuerpo por "rojo", reingresó. Se llamaba Sr. Sequeros. Recuerdo que nos enseñó Historia del Arte durante unos meses. Es el culpable de mi admiración por los grandes pintores españoles y culpable de mi obsesión por todos las pinacotecas que pueda visitar. Creo que me enseñó el método de cómo mirar. Desde aquí,por sólo unos meses de contacto con él, le concedo el título de "maestro". (Este título lo podemos conceder los alumnos, vosotros calificáis sólamente).

    !VIVA EL AMOR, DON FRANCISCO Y DON ANTONIO SEQUEROS.!

    ResponderEliminar